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INSOMNIO
El
insomnio es uno de los trastornos más frecuentes de
nuestra sociedad. Los expertos lo definen como la
incapacidad para conciliar o mantener el sueño
adecuadamente según las necesidades físicas de cada
persona.
El
insomnio no tiene nada que ver con el número de horas
de sueño, ya que esto depende fundamentalmente de las
características de cada sujeto y no pueden establecerse
generalizaciones; los niños, los jóvenes, y quienes
realizan esfuerzos físicos probablemente necesitan más
horas de sueño que otros grupos de población. Aunque lo
normal oscila entre las siete y las nueve horas, esta
cifra varía en cada persona; recientemente incluso, un
trabajo relacionaba las seis-siete horas de sueño con una
vida más larga.
La Fibromialgia se asocia frecuentemente a
insomnio pero también las personas sanas experimentan
la aparición de dolor y fatiga a los pocos días de no
descansar bien por la noche.
Si usted se identifica con alguno de los siguientes
enunciados, es probable que padezca
insomnio:
* Le cuesta conciliar el sueño.
* Se despierta con frecuencia durante la noche y tiene
problemas para volver a dormirse.
* Por la mañana se despierta de repente, más temprano de
lo habitual.
* No tiene un sueño reparador y tiene la sensación
habitual de que no ha descansado durante la noche.
HIPERSOMNIA
La hipersomnia es la presencia excesiva de somnolencia como mínimo
durante un período de un mes. Esto se traduce en episodios
prolongados de sueño nocturno o bien por la facilidad
excesiva para conciliar el sueño durante el día.
Esta situación no se puede explicar por la presencia de
insomnio y no aparece exclusivamente en el trascurso
de otro trastorno, ni puede atribuirse a una falta de
sueño. Sí puede ser, en cambio, consecuencia de una
enfermedad que ya tiene el paciente o de la ingesta de
fármacos.
Enfermedades respiratorias, endocrino-metabólicas,
renales,
hepáticas, del sueño (como la narcolepsia),
infecciones y estados febriles dan lugar a la hipersomnia.
También es posible que la hipersomnia acompañe a los
cuadros de Síndrome de Fatiga Crónica.
Para poner fin a la hipersomnia hay que tratar la
enfermedad que la causa o retirar los fármacos que pueden
producirla. Ultimamente han aparecido medicaciones
eficaces para el control de la hipersomnia.
APNEA DEL SUEÑO
Apnea, una palabra de origen griego significa 'falta de
respiración'. Esta enfermedad se caracteriza por la
interrupción repentina de la respiración mientras se
duerme y suele caracterizarse por los ronquidos fuertes
que se prolongan regularmente durante un tiempo hasta que
son interrumpidos por un largo período de silencio en el
que se corta la respiración (es la apnea).
Existen dos tipos de apneas, central y obstructiva. La
apnea central es menos común, y se produce cuando el
cerebro deja de enviar señales a los músculos encargados
de la respiración. Por el contrario, en el caso de la
apnea obstructiva, mucho más extendida, ni la garganta ni
la nariz permiten que pase el aire necesario para
respirar.
En condiciones normales los músculos de la garganta, que
son los que permiten el paso del aire a los pulmones, se
relajan durante la noche, dejando un espacio
suficientemente ancho para que continuemos respirando. Sin
embargo, en algunos individuos, estos músculos se cierran
de tal manera que impiden la llegada de aire a los
pulmones, lo que provoca los ronquidos y otras
dificultades para respirar.
Durante las fases en las que el sueño es más profundo,
pese a que aún no se conocen del todo las causas, la
respiración puede detenerse por un período de tiempo
prolongado (algo más de 10 segundos), tras lo que se
presentan intentos precipitados por respirar. Estos
episodios de apnea suelen provocar un cambio a otra fase
del sueño más ligera, lo que explicaría la somnolencia
diurna que padecen estos pacientes. De hecho, muchos de
ellos no son capaces de recordar estos episodios durante
el día, y es necesario recurrir a los familiares y a otro
tipo de síntomas para reconocer el problema.
Principalmente se reconoce por el cansancio y los
dolores de cabeza durante el día,
la pérdida de memoria,
el aumento de peso, sensación de letargo o confusión
etc, los altos niveles de presión arterial, y los
ronquidos nocturnos.
Hay algunos factores que podría inducir a padecer apnea
del sueño. La edad y la
obesidad son algunos de ellos (aunque casi el 40% de
las personas con este problema no son obesas), además, el
consumo de alcohol o sedantes, la obstrucción nasal, una
lengua larga, tener las vías respiratorias estrechas e
incluso una cierta fisonomía del paladar o el maxilar
podrían ser factores que incrementen el riesgo.
NARCOLEPSIA
Enfermedad que consiste en un exceso de sueño durante el día,
incluso después de haber dormido bien por la noche. Es una
patología que afecta entre el 0,2 y el 3 por mil de la
población general en la que se han propuesto como
predistonentes determinadas características genéticas
entre las que destacan la presencia en el genotipo de una
persona de determinados genes HLA: HLA-DRB1*15, HLA-DRB1*16
y HLA-DQB1*06.
Los estudios efectuados en familias demuestran que la
enfermedad se hereda como un rasgo autosómico recesivo y
que el riesgo de padecerla se asocia estrechamente con la
presencia de determinados alelos HLA clase II: DRB1*1501 y
DQB1*0602.
Se trata una somnolencia incontrolada que se manifiesta
mediante períodos de sueño frecuentes durante las horas
diurnas. Las personas que padecen narcolepsia suelen tener
sensación de sueño de forma constante y pueden quedarse
dormidas de forma repentina. Aunque tras estas breves
'cabezadas' el sujeto suele sentirse más descansado, al
poco tiempo vuelve a sentir la misma somnolencia; las
horas más frecuentes suelen ser las que siguen a las
comidas, aunque también puede ocurrir mientras se conduce
o simplemente manteniendo una conversación.
La narcolepsia es un trastorno del sueño de origen
neurológico. A veces la somnolencia es tan repentina y tan
intensa que se denomina "ataque de sueño". Algunas
personas pueden tener varios ataques de sueño durante el
día. Los ataques de sueño pueden durar desde pocos minutos
a más de una hora. Estos ataques tan bruscos e
insuperables pueden confundirnos con un Síndrome de Fatiga
Crónica.
Otros síntomas de la narcolepsia, que pueden o no aparecer
en todos los pacientes, son:
Cataplejia: Es la repentina y reversible disminución o pérdida total del tono
muscular, habitualmente provocada por emociones intensas
como la risa, el enfado o el miedo. El paciente permanece
consciente durante la cataplejia.
Parálisis del sueño: Es una incapacidad temporal para hablar o moverse cuando el
paciente empieza el sueño, durante el sueño o cuando se
despierta. Puede durar desde segundos a minutos.
Alucinaciones hipnagógicas: Son experiencias muy difíciles de distinguir de la realidad y a
menudo aterradoras, generalmente ocurren mientras la
persona se queda dormida o al despertar.
Entre los enfermos existen grandes variaciones en el
desarrollo, gravedad y orden de aparición de los síntomas.
El diagnóstico es relativamente fácil cuando todos los
síntomas de la narcolepsia aparecen y un médico experto
podrá diagnosticarla con un simple interrogatorio, pero si
solo se presentan ataques de sueño y la cataplejia es
suave o no ocurre, el diagnóstico es más difícil y a veces
puede ser confundido con otros desórdenes.
Teniendo en cuenta que el diagnóstico de la narcolepsia se
retrasa a menudo muchos años, es muy importante que el
médico de atención primaria posea un actualizado
conocimiento sobre los trastornos del sueño y así mismo
que el paciente le proporcione una adecuada información
sobre sus síntomas.
Aunque no existe cura para la narcolepsia, su tratamiento
intenta controlar los síntomas que condicionan la vida
familiar, social, laboral o escolar del paciente, cosa que
se consigue en más del 70% de los casos.
El tratamiento es individualizado, depende de la gravedad
de los síntomas y de las características del paciente. Así
como los síntomas de la narcolepsia varían de una persona
a otra, la respuesta a la medicación también varía.
Tanto las medicinas que su médico le recete como el estilo
de vida del paciente son muy importantes. El principal
tratamiento para el exceso de sueño son los
estimulantes del sistema nervioso central. Para la
cataplejia y otros síntomas relacionados con el sueño REM,
se recetan
antidepresivos.
Un programa de siestas cortas durante el día ayudan a
controlar el sueño diurno, aunque estas no debe reemplazar
el sueño nocturno.
La comunicación fluida entre el médico, el paciente y su
familia sobre la respuesta al tratamiento es necesaria
para alcanzar y mantener el control de los síntomas, así
como para evitar o reducir los efectos secundarios del
tratamiento.

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PARASOMNIAS
Sucesos anormales que pueden
aparecer mientras se duerme. Los más frecuentes son el
hablar o los episodios de confusión al despertar. Se trata
de un grupo de alteraciones muy variadas y, en general,
bastante benignas, más típicas de la infancia o
adolescencia, aunque a veces pueden durar y persistir en
la edad adulta. También se incluyen en este grupo dolores
diversos que producen despertares, taquicardias,
sensaciones molestas como ahogo, o calambres en piernas
durante la entrada en sueño. Al despertar se pueden
producir terrores nocturnos; son típicos de niños, que se
despiertan con sensación de pánico terrible, sudorosos y
con taquicardia.
TRASTORNOS DEL RITMO CIRCADIANO
Todos los organismos
vivientes siguen un ritmo. Por ejemplo, es común que la
gente se despierte antes de que suene el despertador o que
sienta hambre a la misma hora todos los días. Es como si
un reloj interno funcionara de alarma. Estos procesos se
conocen con el nombre de ritmo circadiano (del latín circa
que significa alrededor, y dies, día).
Los ritmos circadianos se pueden ver trastocados por
distintas alteraciones del sueño como: Síndromes de sueño
retrasado y adelantado, síndrome por cambio de zona
horaria o jet lag, dificultades para conciliar el sueño
debidas a cambios en el turno de trabajo etc.
El
insomnio es un trastorno de la vigilancia que dura las
24 horas del día y se manifiesta clínicamente como la
percepción de un
sueño insuficiente o incapacidad
para dormir.
Un 40% de personas mayores consulta en algún momento por
trastornos del sueño, siendo la prevalencia a nivel de
la población general variable según las encuestas que la
sitúan desde el 1% al 48%. Además de ser una de las causas
principales de consumo farmacológico.
El
insomnio persistente es un factor de riesgo de
accidentes, además de producir alteraciones del humor,
afectando a la calidad de vida de la persona de forma
importante.
Siempre deberemos diferenciar entre un episodio de
insomnio agudo, desencadenado como respuesta a
situaciones de estrés, enfermedades agudas o consumo de
algún fármaco nuevo .
Insomnio crónico considerado como aquel de más de tres
semanas de evolución, que deberá ser estudiado valorando
las posibles causas.
Otra de las causas frecuentes de consulta es por
somnolencia diurna. Se estima que alrededor del 20% de
ancianos presenta algún grado de somnolencia diurna,
observándose como probables etiologías: estados
depresivos, presencia de frecuentes despertares
nocturnos, uso de fármacos para dormir, estado de vida
sedentario y limitación de la actividad diaria.
CLASIFICACIÓN
En relación con su duración
podemos distinguir tres tipos de
insomnio:
Ocasional o transitorio:
aquel que dura una o varias noches.
De corta duración:
aquel que se prolonga por espacio de una a tres semanas.
Crónico:
aquel de más de tres semanas de duración.
Los dos primeros se deben a causas externas al organismo,
mientras que el
insomnio crónico se debe a factores intrínsecos
complejos desde un punto de vista fisiopatológico.
De acuerdo con la ICDS (clasificación internacional de los
trastornos del sueño) , se distinguen tres tipos de
insomnio crónico:
Insomnio psicofisiológico:
Suelen ser pacientes con un estado de alerta excesivo y
una
tensión muscular elevada a la hora de acostarse que
les impide dormir, destacando en su personalidad rasgos de
ansiedad y
depresión. Suelen ser personas que se enclaustran ,
con bajo umbral para las situaciones de
estrés y con un componente hipocondríaco importante.
Mala percepción del sueño o "hipnoagnosia": también
denominado pseudoinsomnio. Son pacientes que se quejan de
dormir poco, pero cuando se evalúan objetivamente las
horas de sueño no se corresponden con la queja subjetiva
del paciente. Se trata de una verdadera agnosia del sueño.
Estimándose su prevalencia en torno al 5% de los pacientes
que consultan por
insomnio.
Insomnio Idiopático:
que comienza en la edad pediátrica y es discutible para
algunos autores como entidad patológica.
Insomnio psicofisiológico o insomnio primario:
Precisa para su diagnostico de la presencia de dificultad
para iniciar o mantener el sueño o la presencia de un
sueño no reparador que causa un importante malestar o
dificultad en la actividad diurna. Durante al menos un
mes, descartando previamente proceso médico o
psiquiátrico.
Parasomnias de la fase REM:
Entidad poco conocida, que se origina en pacientes a los
que durante la fase REM les falta la atonía muscular
característica de esta fase, presentando sueños complejos
con actividad física, pudiendo provocar accidentes
principalmente caídas ( sería conveniente realizar estudio
polisomnográfico en pacientes ancianos que refieren caídas
repetidas por la noche).

CAMBIOS FISIOLÓGICOS:
El envejecimiento produce
una serie de cambios en el patrón del sueño:
* Reducción del tiempo total del sueño.
* Menor eficiencia del mismo.
* Incremento de despertares nocturnos.
* Aumento de somnolencia diurna.
Estudios polisomnográficos en personas ancianas
demuestran:
* Mayor frecuencia y duración de los períodos de vigilia (
estadio 0 )
* Fase REM ( movimiento rápido de los ojos, con
disminución de la actividad muscular). Permanece estable.
* Fase no REM (fase 4) son las fases de sueño más
profundo, que con el envejecimiento disminuyen
progresivamente.
Estas alteraciones se relacionan con las quejas típicas:
* Sueño menos reparador
* Vigilias más frecuentes y prolongadas
* Menos sueño nocturno y más ligero
ESTILOS DE
VIDA (ALTERACIONES DE RITMO CIRCADIANO):
Se caracteriza porque el
horario de sueño del paciente no coincide con el que se
considera habitual desde el punto de vista social, o con
el que el paciente desea.
HÁBITOS
FARMACOLÓGICOS:
Existen diversos fármacos de
uso común que pueden causar
insomnio, más en ancianos que suelen estar
polimedicados:
Antihipertensivos:
* Bloqueadores beta
Anticolinérgicos:
* Bromuro de Ipatropio
Hormonas:
* Contraceptivos orales
* Preparados tiroideos
* Cortisona
* Progesterona
Simpaticomiméticos:
* Broncodilatadores
* Xantinas
* Descongestionantes
Antineoplásicos.
Miscelánea:
* Interferón alfa
* Fenitoína
* Levodopa
* Cafeína
PATOLOGÍAS
PSICOLÓGICAS Y ORGÁNICAS
CAUSAS DE
INSOMNIO CRÓNICO
Cualquier enfermedad crónica
que produzca síntomas de incomodidad por la noche puede
provocar deterioro del sueño nocturno.
* Síndrome de apnea del sueño (SAS)
* Movimiento periódico de las piernas
* Síndrome de piernas inquietas
* Insomnio por síntomas orgánicos (dolor, prurito, disnea,
estímulo miccional....)
*
Depresión y otros trastornos psiquiátricos
* Malos hábitos del sueño
* Consumo de bebidas alcohólicas o estimulantes
* Algunos fármacos
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